martes, 19 de octubre de 2010

El rescate de los 33

El pasado 12 y 13 de octubre, el mundo entero vivió un acontecimiento sin precedentes. No porque no existieran accidentes en las minas, pues eso ocurre a diario, sino porque nunca antes se habían encontrado vivos a 700 metros de profundidad y con esperanzas de ser rescatados a 33 mineros en Chile.

La situación se convirtió en un espectáculo mundial, lo que resulta predecible e imposible de evitar. Algunos medios fueron más extremistas que otros al indagar en la vida de los prisioneros de la tierra, siguiendo el estilo que los caracteriza.

TVChile realizó una trasmisión de casi dos días completos ininterrumpidos. Ellos se encargaron de enviar la señal al resto del mundo, pues eran los únicos autorizados para estar tan cerca y grabar cada segundo del rescate. Dieron clases de periodismo televisivo.

Desde antes de las 5 de la tarde (hora en Costa Rica) comenzó la faena de sacar vivos a los trabajadores de la Mina San José, cerca de Copiapó en Chile. De ahí en adelante todo era noticia. Pero de eso ya se ha hablado mucho.

Como dije, fue un acto sin precedentes para los que pudimos disfrutar de la trasmisión en vivo, preferiblemente por televisión. Internet, como siempre sucede últimamente, tuvo importancia en el desarrollo de los acontecimientos, pues según FayerWayer, el rescate de los mineros fue el evento más visto en Ustream. Sin embargo, ese fue todo el aporte de este medio. Las redes sociales se quedaron cortas, los medios en la Web se quedaron cortos (con excepciones, pero siempre dominados por la retrasmisión de lo visto por tv) y los blogs o cualquier medio alternativo sufrieron también (al menos durante esos días)

¿Qué pasó? Sucedió que no existe persona en el mundo capaz de describir con palabras lo sucedido ese día. No había algún comentario, algún texto o cualquier cosa o fotografía que ni siquiera se acercara a lo que significó ver a cada minero salir de la tierra como un planta germinando (varios lo compararon con un parto: cada uno de ellos volvió a nacer).

Importante acotar que, para algunos casos aislados, las redes sociales ayudaron a quienes viajaban en bus o no tenían acceso a una televisión durante esos dos días. Pero de enterarse de que ya salió el primero, el último o el rescatista no pasaron.

La inmediatez que ofreció la trasmisión televisiva no la ofreció nadie más. Y por primera vez desde que tengo memoria, tener Internet no era un privilegio importante, sino un medio más, que quedó a la sombra de otro más grande.

Internet tomo protagonismo al día siguiente o incluso hoy, cuando las personas desean revivir lo sucedido y por si alguien, que tendría que existir en una galaxia lejana, no se entero de lo sucedido ese mismo día, sino hasta hoy.

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