martes, 30 de noviembre de 2010

Costa Rica excluye al ballet como profesión

Si ella hubiera nacido en otro país, probablemente estaría en fila para convertirse en solista principal de una compañía de ballet, pues talento le sobra. Pero nació en Costa Rica y la realidad es otra.

Se levanta una hora antes de lo que debería todas las mañanas, pues debe practicar piano. Va a clases académicas desde las 8 am y a las 4 pm sale y va directo a la academia en que practica ballet. A las 10 de la noche llega a su casa. Cansada del día, de andar de allá para acá, de los músculos que no dan más y del constante dolor de pies que llega a convertirse en costumbre, debe realizar tareas o estudiar. Mañana cuando despierte…todo será igual.

En Costa Rica, dedicarse al ballet de manera profesional y exclusiva es imposible.

Ella es Anastacia, una muchacha de 15 años, que como único problema tiene haberse enamorado del ballet. Es alta, delgada, esforzada, apasionada y disciplinada; todo lo que, en cualquier otro país del mundo, sería la receta perfecta para convertirse en una bailarina de calidad y profesional.

El ballet es un arte aun desconocido en nuestro país. Las presentaciones existen y las agrupaciones también. Pero la realidad es que cientos de costarricenses no saben lo que es el ballet clásico y mucho menos han ido a una presentación. (Una encuesta realizada en línea arrojó que el 46% de las personas encuestadas nunca ha ido a ver un espectáculo de ballet)

Los que sí saben lo aceptan como profesión, pero dudan que sea posible dedicarse exclusivamente a este arte, como se muestra en los gráficos.



Datos de encuesta realizada en línea

El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) tiene como uno de sus objetivos “Promover e incentivar la producción y difusión cultural y artística en sus diversas manifestaciones a nivel nacional, regional y comunal con la finalidad de estimular y apoyar a los creadores, grupos artísticos, organizaciones culturales y comunidad en general”.

El MCJ, para el año 2009, tuvo un presupuesto de un poco más de ¢26 mil millones de colones, de los cuales, ni un solo colón estuvo destinado para algo relacionado con el ballet, ni ningún tipo de baile. En cambio, los museos recibieron casi el 25% del total del presupuesto (¢ 6.560.776.922). El corte a setiembre del 2010 arroja los mismos números.

“Yo me metí a la universidad porque no tenía nada más que hacer. Es que uno, estando aquí, siente que necesita un título porque sabe que como bailarín no va a lograr mucho, ni siquiera hay una compañía de ballet clásico nacional, entonces no hay nada que hacer. Lo que hice fue buscar una carrera que me dejara tiempo suficiente para entrenarme bastante, pero que al final pudiera usar para algo”, explica Mariana Lizano, una de las bailarinas consolidadas del país.

Ahora Mariana vive de dar clases de ballet en distintas academias.

En noviembre del 2006 hubo una gota de esperanza con la creación de Iberescena. Esta iniciativa es un fondo de ayuda para las artes escénicas iberoamericanas, que pretende promover, por medio de ayudas financieras, la creación de un espacio de integración artística. Entre sus objetivos está “favorecer la formación continua para los profesionales del sector de teatro y la danza, fundamentalmente en el campo de la producción y la gestión”.


Mariana Lizano explica que los trabajos presentados para Iberescena deben tratar temas sociales, lo que deja por fuera todos los clásicos mundiales:



No existe ninguna compañía nacional de ballet en el país. Sin embargo, existe Compañía Nacional de Danza y Taller Nacional de Danza, quienes cuentan con el apoyo del MCJ.

El gráfico muestra la percepción de la gente con respecto al apoyo que recibe el ballet. El 30% correspondiente a "Sí" no pudo presisar cual tipo de apoyo o hace referencia al MCJ.



Datos de encuesta realizada en línea

Anastacia y Mariana comparten el sueño de cualquier otro bailarín: irse del país. “Yo quiero ir ya a Cuba y después de graduarme ahí, irme a alguna compañía en Francia o Estados Unidos”, cuenta Anastacia.

Aquí hay otra mentalidad, otra cultura completamente. Usted dice soy bailarina y le preguntan, ¿pero que estudia? Y uno dice no, soy bailarina y ya. En Cuba usted le pregunta a cualquier persona en la calle si va a ir a ver tal ballet y le dicen sí, que bueno. Acá es: ¡qué pereza!, nadie realmente conoce que es", explica Mariana.

Anastacia es más dura con los costarricenses. “Aquí no hay oportunidades, la gente es muy inculta, no saben apreciar el ballet, aprecian más el fútbol”.

Durante todo este año 2010 no ha habido ninguna presentación de ballet financiada o producida por el Ministerio de Cultura y Juventud o el Teatro Nacional o Popular Melico Salazar. Los espectáculos que se han presentado han sido de academias que alquilan los teatros o bien, espectáculos internacionales.

La última producción apoyada por el MCJ y presentada en el Teatro Nacional fue El Cascanueces del 2009. Hubo más gastos que ganancias, por lo que la producción del El Cascanueces 2010 se canceló.

Gustavo Vargas, bailarin y profesor, explica que el ballet se ha convertido en un arte para entrenar, pero no para desarrollarlo profesionalmente.



El ballet lo es todo para un bailarín. Si el mundo entendiera eso, entendería que a pesar de no tener apoyo, de llevar una vida cansada de pies adoloridos más músculos agotados y de estar luchando diariamente con las trabas del gobierno, con el poco apoyo del pueblo costarricense, de la empresa privada y pública, los bailarines eligen ser bailarines. Parece masoquista, pero todo el que realice ballet lo es.

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